Es fundamental considerar el valor que todo texto escrito tiene en la vida. Se deben desarrollar el gusto y el sentido de responsabilidad por producir un texto bien escrito, que tenga un propósito. Algunos textos cumplen funciones prácticas como por ejemplo los manuales que enseñan el funcionamiento de ciertos aparatos electrónicos como un televisor o una aspiradora, también los informes, cartas formales, etc. Estos textos buscan solucionar problemas de la vida cotidiana. Pero también hay textos que son producto de nuestra sensibilidad, creatividad e imaginación, como por ejemplo las narraciones, los cuentos, los poemas y las cartas íntimas. Estos no tienen un fin práctico, sino que nos ayudan a conocernos a nosotros mismos y a intentar responder a antiguas preguntas que aún no tienen respuesta: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?
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